Obediencia.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2:5-11

Jesús, pudo haber rechazado morir en la cruz, él tenía el poder para bajar de la Cruz, es más, tenía poder para evitarla, pero no lo hizo.

La demostración más grande de amor que nosotros podemos darle a Dios no es un sacrificio o ayuno, o algo que se le parezca no existe un sacrificio que nosotros podamos hacer que supere a la obediencia.

Jesús, en su oración en el huerto mostró su angustia por lo que le tocaría sufrir, pero no hizo su voluntad, sino la de Dios, fue obediente y obediente hasta la muerte.

Es hermoso ver el infinito amor de Dios hacia su creación, porque Dios amó de tal manera... DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO que envío a su hijo a morir por nosotros y con eso darnos el acceso a la presencia de Dios y a su vida.

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